“El evento es un gesto simbólico para hacer comprender que es posible construir un mundo de paz”, dijo el papa sobre el partido.

 

Bergoglio reconoció el papel fundamental que, dijo, pueden desempeñar los futbolistas para dar ejemplo y demostrar que es posible construir “un mundo de paz”, en el que “creyentes de diversas religiones” convivan “en armonía y con respeto”.

Y prosiguió: “Incluso con vuestras actitudes cotidianas, llenas de fe y espiritualidad, humanidad y altruismo, podéis dar testimonio en favor de los ideales de pacífica convivencia civil y social, para construir una civilización basada en el amor, la solidaridad y la paz”.

“El partido será una ocasión para recaudar fondos que serán destinados a proyectos solidarios, pero también será un reflejo de valores universales que el fútbol y el deporte en general pueden fomentar: la lealtad, el intercambio, la aceptación, el diálogo y la confianza en los demás”.