“Ustedes, queridos jóvenes, ustedes son el presente. No son el futuro, ustedes, jóvenes son el ahora de Dios

 

Es la exhortación que hizo Francisco a los jóvenes durante la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá: “Ustedes jóvenes, deben pelear por su espacio hoy, porque la vida es hoy, nadie te puede prometer un día del mañana, tu vida hoy es hoy, tu jugarte es hoy, tu espacio es hoy. ¿Cómo estás respondiendo a esto?”.

 

Lo que escuchamos está en línea con el discurso que que dió en Cracovia en 2016, a los voluntarios que participaron en la JMJ. En aquella ocasión pidió a los jóvenes que hablaran más con los abuelos, que tuvieran coraje para el presente y fueran esperanza para el futuro. Las tres condiciones para ser luz en el mundo: memoria, coraje y esperanza.

 

En Panamá la exhortación complementó por tanto a aquel discurso en Cracovia: “Dios los convoca, los llama en sus comunidades, los llama en sus ciudades para ir en búsqueda de sus abuelos, de sus mayores; a ponerse de pie y junto a ellos tomar la palabra y poner en acto el sueño con el que el Señor los soñó”.

“Ustedes, jóvenes, pueden pensar que su misión, su vocación, que hasta su vida es una promesa pero solo para el futuro y nada tiene que ver con vuestro presente. Como si ser joven fuera sinónimo de sala de espera de quien aguarda el turno de su hora”. “Y en el ‘mientras tanto’ de esa hora, les inventamos o se inventan un futuro higiénicamente bien empaquetado y sin consecuencias, bien armado y garantizado con todo ‘bien asegurado’”, explicó.

 

“No queremos ofrecerles a ustedes un futuro de laboratorio. Es la “ficción” de alegría, no la alegría del hoy, del concreto, del amor. Y así, con esta ficción de la alegría los “tranquilizamos” y adormecemos para que no hagan ruido, para que no molesten mucho, para que no se pregunten ni pregunten, para que no se cuestionen ni cuestionen; y en ese “mientras tanto” sus sueños pierden vuelo, se vuelven rastreros, comienzan a dormirse, son “ensoñamientos” pequeños y tristes”.

No consideren por tanto que todavía no es su ahora, que son demasiado jóvenes para involucrarse en soñar y trabajar el mañana. Vivan el ahora de Dios. Sientan que tienen una misión y el Señor decidirá todo.

“El tiempo que hoy estamos viviendo sólo acepta jugadores titulares en la cancha; no hay espacio para suplentes. El mundo de hoy les pide que sean protagonistas de la historia porque la vida es linda siempre y cuando queramos vivirla, siempre y cuando queramos dejar una huella”.

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